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Portada  > Puerto Rico Hoy | 07/10/2013

Preparados para lo peor

Por: Aurora Rivera Arguinzoni y Sandra Caquías Cruz
Dos municipios ya afectados por fenómenos anteriores hacen sus preparativos
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NAGUABO - Cada anuncio de un fenómeno atmosférico, particularmente si su trayectoria es al sur de Puerto Rico como en el caso de Chantal, provoca que los residentes de las zonas bajas de este pueblo se preparen para lo peor.

Y es que al municipio de Naguabo, localizado en la costa sureste del país, lo atraviesan al menos seis ríos -entre ellos Río Blanco, Daguao, Santiago, Prieto, Cubuy y Sabana- y un sinnúmero de quebradas. De haber marejadas, el agua de los ríos retrocede al chocar con el mar y se une a las escorrentías, inundando todo. Además, la mala planificación y la acumulación de basura agravan la situación, según lamentó el jefe de manejo de emergencias municipal, Jerry Kirkland.

En sectores como Camino Viejo, del barrio Cubuy; Parcelas Viejas, del barrio Daguao, y Playa Tropical, son muchos los vecinos acostumbrados a que sus casas sean amenazadas o invadidas por agua. Cuando El Nuevo Día los visitó ayer muchos ya tenían agua almacenada, artículos colocados en lugares altos y habían limpiado alcantarillas y zanjas.


“Este caño recoge toda el agua del barrio, todas se juntan ahí y rompen hacia ‘alante’, hacia mi casa. Hace 12 años que ocurren inundaciones continuas, porque desviaron el caño, que antes pasaba por donde estamos parados ahora”, explicó Iris Méndez, quien vive desde 1950 en la misma casa de Parcelas Viejas.

Su familia elevó una parte del terreno en el patio trasero de la residencia y construyó un muro de cemento. Pero nada logra frenar el golpe de agua cada vez que llueve mucho. Ayer en la mañana ella colocaba cosas en lugares altos y ya estaba pertrechada para pasar la noche en vela con sus hijos “bebiendo café y chocolate”.

En Camino Viejo, donde el Río Blanco suele inundar un tramo de la PR-31, Hilda Hernández y Orialis Figueroa también dijeron estar listas.

“Cada vez que llueve estamos acostumbrados a que el río llegue a la carretera, eso es lo más común aquí. Gracias a Dios no hemos tenido incidentes mayores”, dijo con alivio Figueroa, en cuya casa ya tenían agua almacenada y una planta eléctrica.

Su vecina, cuya casa queda un poco más abajo, no pareció tan tranquila pues en el pasado ha llegado a sentir que ella, su esposo y su hija han estado en peligro. “Tres veces se ha metido el río aquí. (En una ocasión) Tuvimos que sujetar una puerta entre los tres porque se quería ir, la quería despegar el viento. Al otro día esto estaba lleno de piedras y de escombros y nos tuvimos que ir a lo que limpiaban la carretera”, recordó.

En Playa Tropical, Paco López, capitán de la Paseadora, ya había sacado del mar la conocida lancha. “Todos los huracanes que pasan por la parte sur de Puerto Rico afectan demasiado de mucho esta área, porque nos da con la fuerza del huracán y después la rabiza nos vuelve a dar también”, explicó. “Hay que precaver”, recalcó.


Efectos en Lares 

LARES –  Los estragos causados por las fuertes lluvias que afectaron este municipio, hoy hace justo dos meses, aún se palpan en este montañoso pueblo que ayer se preparaba para el embate de la tormenta tropical Chantal.

 “Si con esta tormenta llega a llover como llovió en mayo (cayeron 7 pulgadas de lluvia en tres horas), no quiero ni pensar en todo lo que eso nos podría perjudicar”, expresó el alcalde Roberto Pagán.

El alcalde   entregó copia de un informe que detalla $5.3 millones en pérdidas debido a aquellas  lluvias. La mayoría de los daños fueron causados por derrumbes y deslizamientos de tierra. Aún hay   carreteras y puentes cerrados. 

También están cerrados los portones del cementerio donde tuvieron que exhumar sobre un centenar de cadáveres. Los mismos fueron enterrados en nuevos panteones o en nichos que el municipio compró y que aún no ha pagado. El alcalde explicó que los pagarán con los $100,000 que les prometió la Oficina del Comisionado de Asuntos Municipales, pero desconoce cuándo será eso.

Una brigada de la Guardia Nacional  realiza labores de mitigación para evitar que ocurran otros derrumbes en el cementerio y con ellos, más  tumbas queden al descubierto.  

A esa situación  se suma el que la entrada principal al casco urbano tiene cerrado uno de sus dos carriles debido a que una quebrada socavó el puente y la vía pende en el aire. 

Otra carretera cerrada está en la comunidad El Jobo, donde el río se llevó una parte del puente. Félix Morales, vecino del lugar, destacó que los que residen en la urbanización Montebello ahora tienen que tomar otra ruta para salir de sus hogares, lo que  implica añadir sobre 15 minutos a su recorrido. 

A los daños sin resolver se suman tres residencias, a orillas de la carretera PR-128, donde un árbol amenaza con arrancar parte del pavimento y afectar las estructuras, mostró José Cardona Dosal, director de la Oficina de Manejo de Emergencias municipal.

“Yo le recomendé a  esas familias que se fueran del  lugar, pero ¿a dónde se van a ir?”, expresó el alcalde, quien alegó dejadez gubernamental en darle ayuda.  

Destacó que aún hay una vivienda de la que no han podido remover la tierra que la corriente del río arrastró hasta su patio, porque el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) no le ha dado los permisos. Asimismo, indicó que desconoce los resultados del estudio geológico que alegadamente hizo el DRNA. 

El alcalde desmintió expresiones del gobernador Alejandro García Padilla en torno a que estaba agradecido por las atenciones que le dio a esta situación. Lo acusó de no haber realizado gestiones para que la Agencia federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) le brindara la ayuda que Lares requería. 

“Invito al Gobernador a que venga a Lares para que vea lo que está pasando”, dijo.



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